Una de las canciones más enervantes que ha parido nadie jamás es, sin ningún género de duda, el Surfin' Bird de The Trashmen. Es una canción que ya había oído antes, pero que últimamente no dejo de escuchar, y me parece una de las peores y más cansinas canciones de la historia, aunque claro, qué se puede esperar de una canción de 1963 de una banda de surferos de Minnesota (que para quien no lo sepa, queda como a 2000 km del mar). Si a alguno no le dice nada el nombre, seguro que con unos pocos segundos de canción ya sabéis cual es.
Una música repetitiva, una letra sin pies ni cabeza, y sin embargo, aparte de haber llegado al número 4 del Billboard en su momento, ha sido utilizada y versionada un montón de veces. Muchos quizás la recordéis por aparecer en la banda sonora de La Chaqueta Metálica, de Stanley Kubrick, en la de La gran aventura de Pee-Wee o por la versión que los Ramones hicieron de ella.
Por supuesto, hay una razón por la que ha llegado a este blog: Peter Griffin. Y es que hasta se hace soportable (tampoco mucho, no os creáis), con el bailecillo hipnótico del patriarca Griffin:
... that the bird is the word.




