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martes, 30 de septiembre de 2008

Conducir en tiempos de crisis

En tiempos de crisis, se desarrolla el ingenio para llegar a fin de mes. Y siendo que es la gasolina una de las cosas que más a subido en los últimos meses, habría que pensar algo al respecto. Como no quiero que os canséis más de la cuenta, aquí os dejo unos consejos que nos da James May, AKA “Captain Slow”, presentador del que, para muchos, es el mejor programa de motor del mundo: Top Gear.

Ya he dicho antes que el precio de la gasolina es algo realmente irrelevante. En el momento en el que te has comprado un coche, lo has asegurado, pagado los impuestos y algunas reparaciones, echarle gasolina no es nada en comparación. Sí, a veces el precio de los carburantes sube un poco, y todos nos quejamos, pero seguimos pagando y conduciendo igual. Y lo mismo con la cerveza. Y con el tabaco. Y con los sellos. Nada de esto importa realmente en el “gran orden de las cosas”.

Pero puede que ahora esté equivocado, porque de pronto el precio de la gasolina importa, y es que se ha puesto por las nubes. En el momento en el que estés leyendo esto, tu coche es probablemente muy importante en tu vida. Y es posible que estés tan deprimido como yo por el hecho de que la gasolina sea tan desproporcionadamente cara. Pero no te preocupes, porque tengo un gran consejo que darte.



Hasta ahora, la mayoría de los consejos para intentar pasar mejor la escalada en el precio del petróleo han sido básicamente inútiles. Como demostramos en el programa [Top Gear] hace unas semanas, no sirve de nada cambiar de coche por otro que consuma menos, porque el dinero que pierdes en el cambio es mucho más de lo que te ahorrarás conduciendo un compacto diesel sintiéndote deprimido.

Y tampoco puedes cambiar realmente tu forma de conducir, porque la conducción económica es tan aburrida que no llena a nadie que disfrute del automóvil. Así que parece que no hay solución para este problema, pero la hay: lo que tienes que hacer es cambiar tu forma de vivir.

Esta idea se me ocurrió estando en mi cocina, mientras rebuscaba entre cajones y tazones algo que necesitaba. Entonces encontré un artilugio para hacer bolas de puré de patata, que era bastante popular en los setenta. Nunca lo había usado.

Tampoco había usado nunca un calentador de salsa, ni una tabla para el pescado que tenía. Incluso tengo una pequeña batidora, pero por las pintas que tiene la última vez que la utilice fue para mezclar pintura.

Así que si estas a punto de independizarte, acéptame esta sugerencia. Todo lo que realmente necesitas en la cocina es un cuchillo mediano bien afilado, una sartén grande, otra pequeña, un par de cacerolas, una tetera (o cafetera), una tostadora y poco más. Nunca te va a hacer falta una cacerola Nigella, el wok Ken Hom, ni todos esos trastos. Y desde luego que no necesitas la cosa esa para rallar parmesano. Con este consejo te puedes ahorrar unos cuantos miles de euros a lo largo de tu vida, y eso siempre lo podrás gastar en gasolina.

Después de pensar esto, fui a mi armario, y descubrí 1001 camisas que no he llevado en décadas. En realidad, todo lo que necesitas son dos camisas elegantes, un par de camisetas, dos pares de vaqueros y un traje para bodas y funerales. Todo el dinero que te dejarías en el Corte Inglés ahora te lo puedes gastar en la gasolinera.

Y lo mismo con los zapatos. Solo puedes llevar un par a la vez, así que con un par de zapatos negros (para el traje de funeral), otros marrones y algo ligerito para las vacaciones te puedes apañar. El resto del presupuesto para zapatos destínalo a llenar el depósito de tu coche, y haz que los zapatos te duren un poquito más. Esta es la gran ironía de la actual crisis del petróleo: estamos quejándonos de lo caro que está un simple consumible, pero gastamos mucho más dinero en cosas que no necesitamos en realidad y que simplemente van a ocupar sitio en el armario.

Ni siquiera los ecologistas pueden negar que tengo razón. Conducir hace mucho menos daño al medio ambiente que llenar el mundo de basura. Basura que tiene que ser fabricada y distribuida. ¿Y qué tienes al final? Una lámpara de mesa que tus nietos tirarán a un vertedero cuando la diñes. Te podrías haber dado un bonito paseo en coche en su lugar, ¿o no?

El problema es que no te sueles dar cuenta de todo que te estoy contando hasta que llegas a ser un “madurito”, que es lo que soy ahora, y por eso es que os estoy intentando avisar. Ahora mismo puedo decir que no necesitaría comprar absolutamente nada para mi casa, exceptuando comida. Nada de nada. Incluso si vivo 50 años más, no gastaría todas las camisas y zapatos que ya tengo. Me sobran muebles. Tengo al menos 50 libros en las estanterías que no he leído, y dudo mucho que llegue a gastar los bolis que hay en mi escritorio.

En realidad, ya estoy pensando en que voy a gastar todo el dinero que me voy a ahorrar: cerveza y gasolina.



Traducción libre de un servidor
Fuente: Top Gear magazine

PD: Para el que le interese, Top Gear vuelve con nuevos capítulos en el mes de octubre. Stay tuned for more info!

jueves, 31 de julio de 2008

Por la boca muere el pez

Ahora que estamos oficialmente en crisis, y caen las inmobiliarias a la misma velocidad que subían los precios de los pisos de un par de años a esta parte, es un buen momento para recordar todas aquellas declaraciones que sostenían que ni había crisis, ni existía burbuja inmobiliaria. Y aquí hay para todos.

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO (4 de octubre de 2003). Como líder de la oposición:

Ya le advertimos sobre el riesgo de que haya una burbuja, y el Gobierno [entonces del PP] está desoyendo todos los avisos

(2 de septiembre de 2007). Como presidente del Gobierno:

No hay ninguna repercusión directa de la crisis de EE UU en el mercado inmobiliario español

FERNANDO MARTÍN, presidente de Martinsa (22 de marzo de 2007).

Es cierto que el precio tiende a moderarse y debería ir creciendo en torno al IPC, pero no va a bajar. Y la demanda va a mantenerse en el entorno de las 500.000 a 550.000 viviendas anuales. Tenemos salud, y salud boyante

En marzo pasado, Martinsa-Fadesa tuvo que negociar in extremis un crédito de 5.000 millones para evitar la quiebra. Y ahora acaba de iniciar un expediente de regulación de empleo.


JUAN JOSÉ BRUGERA, consejero delegado de Inmobiliaria Colonial
(20 de septiembre de 2003).

La burbuja es un reclamo periodístico y no tiene un contenido real

Las acciones de Colonial valen 10 veces menos que hace un año.

ALFREDO SÁENZ, vicepresidente del Banco Santander (28 de abril de 2007).

No hay síntomas de pinchazo de la burbuja porque la morosidad en España está bien. Se ha dado mucha relevancia al crecimiento de la impuntualidad en los pagos, y esto ha provocado que en el sector se genere el temor al crecimiento de la morosidad

El índice de morosidad del crédito hipotecario creció un 11% en el primer trimestre.

CARME CHACÓN, ministra de Vivienda (24 de octubre de 2007).

Nuestro sector inmobiliario es de los mejores del mundo. Vivimos un aterrizaje o ajuste suave

España volvió a ser en el pasado mes de abril el país de la Unión Europea donde el sector de la construcción registró una caída más acusada, con un descenso del 21,8% con respecto a igual mes de 2007, según la información facilitada por Eurostat, la oficina estadística comunitaria. Chacón pasó de ser titular del Ministerio de Vivienda al de Defensa tras las elecciones generales de marzo, siendo la primera mujer que ocupaba el cargo.

LUIS DEL RIVERO, presidente de Sacyr (29 de noviembre de 2007).

Creo que la demanda lógica en España es de 450.000 viviendas al año. Eso, si no se hacen maravillosas campañas de que aquí se va a expropiar o se van a caer las casas

Pese a la inexistencia de esas campañas, los propios promotores señalaron en mayo pasado que como mucho este año se iniciarán 200.000 viviendas.

EMILIANO BERMÚDEZ, subdirector general de Don Piso (26 de julio de 2007).

En seis meses volveremos a la normalidad

En mayo de 2008, Don Piso anunció el cierre de sus 120 oficinas y el despido de 350 trabajadores.

ANGELO CIACCI, presidente de Tecnocasa España (10 de octubre de 2007).

Es cierto que hay una desaceleración, pero confiamos en cumplir con nuestro plan de expansión y llegar a las 2.000 franquicias

En febrero pasado, Tecnocasa presenta sus cuentas de 2007. Reconoce que ha ganado un 40% menos y que sólo cuenta con 665 de las 1.052 oficinas que tenía a principios de 2007. En cuanto a sus planes de expansión, deberán esperar entre cinco a siete años, dicen sus responsables.

Y se podría seguir un buen rato más, pero tampoco quiero ser pesado. Eso sí, ahora, que cada palo aguante su vela.

Fuente: El País

viernes, 11 de abril de 2008

La nómina de mi padre

Este artículo, escrito por Forges hace cerca de 2 años, es plenamente vigente a día de hoy, en plena crisis del ladrillo. ¿Por qué? El título es bastante descriptivo, aunque la verdad es que leerlo lo es todavía más (menuda perogrullada, no?). En fin, que bien se merece una relectura.


La nómina de mi padre en diciembre de 1979 era de 38.000 pesetas. Él trabajaba como peón en una obra. En ese mismo momento le ofrecieron comprar una casa. Le pedían un total de 500.000 pesetas por ella.
Decidió no arriesgar y continuar viviendo en régimen de alquiler, en unas condiciones muy buenas. Se trataba de una casa modesta pero muy bien ubicada, en pleno centro de un pueblo cercano a Barcelona. A los pocos meses mi padre y mi madre compraron un terreno en otro pueblo de la misma provincia y en menos de cinco años de esfuerzo ya habían levantado y pagado una vivienda de 120 m2.

Han pasado 27 años. En 2006 y en el mismo pueblo donde viven, un piso modesto de 75 m2 a las afueras no se encuentra por menos de 35 millones de pesetas, y estoy siendo muy generoso.En el año 1979 el coste de un piso era del orden de 14 mensualidades
De un peón de obra 38.000 pts/mes x 14 meses = 532.000 Pts.

El sueldo en 2006 de un universitario recién titulado en ingeniería informática sin experiencia profesional no llega a las 200.000 pesetas mensuales.

En el año 2006 una vivienda modesta cuesta 175 mensualidades (14 anualidades!!!) de un ingeniero informático. 200.000 pts/mes x 175 meses = 35.000.000 pts

Las jóvenes de hoy necesitaríamos cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales para estar en igualdad de condiciones con nuestros padres que compraron una vivienda a principios de los años 80.
2.801.973 pts/mes x 14 meses = 35 Mill. de Pts.

Los pisos en el año 2006 deberían costar 2,8 millones de pesetas para que los jóvenes de hoy estemos en igualdad de condiciones con nuestros padres en 1979 200.000 pts/mes x 14 meses = 2.800.000 pts

No encuentro adjetivo alguno en el año 2006 para calificar lo que mi padre consideró arriesgado en 1979.

Está claro que los pisos no van a pasar a costar de la noche a la mañana 30 veces menos, de 35 a 3 millones.

También está claro que no voy a cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales, por muy buen trabajo que encuentre y por muchos estudios que tenga.

Lo primero que se le ocurre a uno es seguir viviendo en casa de sus
padres y ahorrar el 100% del sueldo durante los próximos 14 años, para el año 2020 (yo rondaré ya los 40 años de edad) tendré el dinero suficiente para comprar una vivienda al coste del año 2006 pero, por supuesto, no al coste del año 2020. Evidentemente esta ocurrencia la desecha uno antes de hacer cualquier cálculo.

Aunque un joven bienintencionado consiga ahorrar 2, 4 o 6 millones con mucho esfuerzo en pocos años, a día de hoy nunca podrán evitar lo siguiente:

1) Pedir un préstamo al banco a 40 o 50 años (si consigues ahorrar 2,
4 o 6 millones puedes reducir el período a 35 - 45 años, pero 5 años no
supone prácticamente nada cuando estamos hablando de medio siglo de pago). Te darás cuenta de que no vives en una democracia sino en una dictadura. El dictador no se llama Francisco Franco o Fidel Castro sino La Caixa, BSCH, Banco de Sabadell o, en general, “la banca”. Ni siquiera tendrás la libertad de decir lo que piensas a, por ejemplo, tu jefe, no vaya a ser que cierre el grifo y no puedas pagar al dictador.

2) La otra solución es pagar un alquiler de por vida. En este caso el dictador se llamará Juan García, José Pérez o Pablo el arrendador. La situación no es distinta a 1).

Después de esta reflexión ten la delicadeza de no decir a un joven que su problema es que no ahorra, eso fue válido para ti en 1979, incluso era valido para algunos jóvenes en 1999, pero no en 2006, en 2006 sólo consigues cargar con más impotencia, si cabe, al muchacho.

El esfuerzo de nuestros padres, sin duda alguna admirable, no era estéril podían obtener una vivienda de propiedad en un período de 5 años).
El mismo esfuerzo realizado por nosotros, los hijos, sólo llega para quizá reducir en 5 años una hipoteca de medio siglo.

La vivienda nunca fue un objeto para enriquecerse, sino para vivir
Es de lo poco material que sí necesitamos. La ley del libre mercado puede establecer el precio de los televisores de plasma al precio que quiera… yo no los compraré… pero nunca tuvimos que permitir que esa misma ley fijara el precio de la vivienda, porque todos necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla.



Por cierto, esta otra perlica de Forges sobre el tema inmobiliario es de hoy mismo:


De donde he sacado el artículo

martes, 22 de enero de 2008

Marketing para niños

Decir que los niños tienen influencia a la hora de elegir que se compra y que no en una casa, no es nada nuevo. Lo que quizás sí lo es, es el marketing que en los últimos años se ha ido especializando en captar la atención de los más pequeños de la casa. Y no solo para los productos destinados para los niños, si no que se les considera muy importantes a la hora de conseguir influenciar a sus padres, además de que se les capta como futuros clientes adultos.

Pero vayamos por partes. ¿Por qué se ha creado un mercado tan importante para niños? Pues por dos razones principales: hay menos hijos por familia, lo que se combina con el hecho de que en muchas familias ambos padres trabajan, por lo que hay más dinero para gastar; y enlazando con éste, encontramos el sentimiento de culpa de los propios padres al no poder dedicarles más tiempo, y que intentan contrarrestar a base de “comprar” el cariño de sus retoños.


En cuanto a cómo los niños ejercen ese “poder” de persuasión, tenemos dos vertientes: la “pesada”, en la que el crío da la vara todo lo que puede para conseguir lo que quiere; y una segunda, en la que no tiene que ver el tanto el deseo del hijo como el hecho de querer dar lo mejor a éste por parte de unos padres que, como decía, no le dedican el tiempo que deberían.


El problema principal que se plantea con este tipo de marketing es que, de alguna manera, quienes “traman” las campañas de márketing dirigidas a niños conocen perfectamente el desarrollo emocional, social y mental de estos, llegando al punto de poder, en cierto modo, “manipular” al niño para crear una necesidad que no existe, o persuadirlo de comprar uno u otro producto.


En cuanto a las formas de hacer esto, son de lo más variopinto: dirigir anuncios teóricamente para adultos al sector infantil, para crear en ellos la noción de “marca”, como puede ser el caso de empresas como Nike, que recordarán hasta su edad adulta, momento en el que se volverán clientes de la misma (a poder ser, durante el resto de su vida); “patrocinar” a aquellos niños más “modernos”, por decirlo de alguna manera, para que influyan en los niños que les rodean (también conocido como “buzz marketing”); introducirse en las escuelas, con promociones o concursos, o patrocinando material escolar (aunque esto es más un fenómeno americano, donde marcas como Pizza Hut o Coca-Cola son directamente proveedoras en los comedores escolares); utilizar los canales temáticos para niños, como Nickelodeon y similares para lanzar agresivas campañas de márketing, etc.


En definitiva, que se está optando por influenciar antes al hijo que a los padres, aunque sean estos los destinatarios finales del producto a vender, lo que choca con los planteamientos éticos actuales, que tratan de proteger a toda costa a los menores. Veremos en que queda todo esto.


Más información aquí.