El otro día estaba viendo el telediario, y como siempre que salen por los campos de España a alguna inauguración, entrega de premios o acontecimiento genérico, allá que estaban los príncipes poniendo buena cara a todo el mundo. Y yo pensaba: joer, tiene que ser jodido que te den de probar cualquier esquisitez de la comarca en cuestión, y poner buena cara aunque sepa a rayos fritos. O tener que aguantar al reporterillo pesado de turno, gritando como un descosido entre la multitud, poniéndote en el morro un micrófono mientras te hace preguntas incoherentes. ¡Y encima si no le respondes, una cuadrilla de gañanes te ponen a parir!
Claro está, que después de ese momento de enajenación, volví a mi ser habitual, y otros pensamientos borraron de golpe los anteriores. Porque que te den de todo por la cara, aunque no te guste, bien vale una misa, que diría aquel. Y vivir del cuento el resto de tu vida, en una mansión de la que se podrían sacar dos docenas de pisos de buen tamaño, pues también tiene su cosa. O tener un escuadrón de guardaespaldas dispuestos a partirles las piernas al periodistilla tocahuevos de turno si hiciera falta, para que entonces tuvieran una razón de verdad para ponerte a parir. O que el trabajo más difícil que tengas que hacer sea leer sin atragantarte y sin perder la voz (cosa que hay veces que no consiguen, mira tú que cosas). O poder dedicar tu tiempo libre a lo que quieras, practicando un deporte que está solo al alcance de gente como tú. Sobre todo cuando puedes tener tiempo de ocio cuando te apetezca. Y además puedes chingar cual conejo en celo sin temor a tener hijos, porque total, ya habrá quien pague los gastos.
No sé si ha quedado claro, pero hay instituciones que, sinceramente, si desparecieran no pasaría absolutamente nada, y que no me vengan con el rollo de que son nuestros mejores embajadores ni historias de esas.
PD: Estas líneas fueron escritas antes de que la mujer del casco de laca le sonsacara sus opiniones a la reina, así que esta entrada NO tiene nada que ver con eso, ¿capisci?
martes, 4 de noviembre de 2008
Enajenación monárquica transitoria
lunes, 3 de noviembre de 2008
Aburrimiento
El aburrimiento es una fuerza poderosa. No se si la frase la ha “patentado” alguien antes, pero si no es así, me la pido para mí. Y es que por aburrimiento se hacen cosas que no haríamos de ninguna otra manera. Igual que si te coge en casa, te llegas a poner a ordenar por fecha de publicación los CDs que están muertos de asco en una estantería, por poner un ejemplo, que si te pilla en el trabajo, te dedicas a mirar el blog de un amigo que hace mucho que no ojeabas (como pueda ser tu caso, querido lector).
Este aburrimiento también te puede llevar a perder el trabajo, pero no precisamente por no dar ni chapa, si no por sufrir de un aburrimiento “creativo”. Os pongo en situación: trabajáis en una revista de motor, y os encasquetan hacer un suplemento a final de año en el que tendréis que resumir todo lo que ha pasado en el mundo del automóvil, escribiendo cien reseñas sobre las pruebas realizadas por la revista. ¡Cien! Solo de imaginármelo ya se me cae el alma a los pies.
Ahora bien, tienes dos opciones. O te aburres sin más, y terminas el trabajo más pronto que tarde, o le das tu toque “personal”. Teniendo en cuenta que cada una de las reseñas comienzan con una letra enorme resaltada en un tono rojo muy llamativo, ¿por qué no hacer un acróstico que resuma nuestro tedio (y el odio a quien nos empaquetó el encargo) a lo largo de las páginas del especial?
Esto es lo que, allá por 1992 le costaría a James May (aka Captain Slow) su trabajo en la revista autocar, y quien sabe, quizás ese despido le abrió las puertas de Top Gear unos pocos años más tarde. El caso es que, ni corto ni perezoso, hizo exactamente esto que acabo de comentar, como podéis ver en la imagen.
¿Así que te parece realmente bueno, eh? Deberías intentar hacerlo tú. Es una putada. Algo así es lo que, con un poco de “perspectiva”, se podía leer juntando las letras.So you think it's really good, yeah? You should try making the bloody thing up. It's a real pain in the arse.
Y ahora que pienso, ¿cuántas de éstas, o parecidas, nos habrán colado a lo largo de los años sin que se sepa?
viernes, 31 de octubre de 2008
La cara B de tu vida: Pajares y Esteso
El viernes pasado traía a este blog una curiosa combinación vídeo-musical: imágenes del "Thriller" de Michael Jackson, con un fondo musical un tanto peculiar. Sobre ese fondo musical va a girar en esta ocasión “la cara b de tu vida”. Y es que parece que de la noche a la mañana se ha comenzado a rememorar cierta época del cine español, en la que aún no habían terminado los créditos iniciales y ya se había “escapado” una teta de su envoltorio. Efectivamente, me estoy refiriendo al destape (es lo que tienen los estrenos de cine español, que igual sirven para llenar un telediario, un programa de l corazón o un blog como éste, pero eso es otra historia).
Vayamos al grano. Si hubo dos personajes que fueron, son y serán sinónimo del destape no hay mucho que pensar para que vengan a la cabeza los nombres de Pajares y Esteso. Precisamente Andrés Pajares, ese hombre que ahora mismo (y supongo que entonces también) no tiene en la cabeza otra cosa que no sea follar, follar y follar (con sentimiento, eso sí), es el autor de la música que sonaba sobre las imágenes del Thriller de Jacko. En concreto, la canción se titula “Drácula ye-yé”, y fue editada por Pajares en 1968. Posteriormente, los asturianos Dr. Explosion la versionarían en el 1996, vídeo incluido, y que podéis ver a continuación.
Como el ying y el yang, Pajares y Esteso se complementaban, convirtiéndose como ya he dicho en la pareja de oro del destape. Es curioso que ambos tuvieron carreras similares. A día de hoy, han acabado prácticamente igual de “tocaos” los dos, y, como no podía ser menos que su compañero, Esteso también tuvo sus “momentos musicales”: como olvidar “la Ramona”, himno etílico por excelencia.
En fin, qué tiempos, y qué música.
La Ramona pechugona tié dos cántaros por pechooooooooooos, Ramonaaaaaaaa, te quieeeeeerooooo...
jueves, 30 de octubre de 2008
Bloody Omaha
Estaba viendo el otro día “Salvar al soldado Ryan”, y viendo esa primera y espectacular escena de la batalla en la playa de Omaha, me empecé a plantear si de verdad era necesario semejante despliegue de recursos: rodada en Ballinesker Beach (Irlanda), fueron necesarios 1500 extras, incluidos algunos reservistas del ejercito irlandés, grupos que recrean batallas de la segunda guerra mundial e incluso 20 amputados reales. El coste total alcanzó los 12 millones de dólares. El caso es que con toda la tecnología que hay disponible hoy día, ¿sería posible conseguir un resultado “similar” por una mínima parte de la inversión? No puede ser tan difícil...
Como no suelo ser demasiado original en mis pensamientos, en el programa de la BBC Timewatch ya se habían hecho la misma pregunta. Esta serie de documentales, que trata de recrear momentos cruciales de la historia, se puso manos a la obra con unos medios mucho más cortos que los que tenía Spielberg a su disposición. Básicamente, 3 personas (diseñadores gráficos y extras, todo en uno), un poco de atrezzo, una pantalla verde y programas de edición de vídeo digital. El resultado es sorprendente:
¿12 millones de dólares? ¿Y no se echaría 10 millones al bolsillo algún listo...?
miércoles, 29 de octubre de 2008
¿De qué color es tu coche?
Recuerdo que hace ya un tiempo, había un monólogo bastante popular que mantenía la teoría de que los hombres solo vemos en 16 colores, y que tonos como el melocotón o salmón, perfectamente identificables para el sexo femenino, no son más que comida para un tío. Supongo que no es una teoría perfecta, ya que, o los encargados de marketing de las empresas automovilísticas son en exclusiva mujeres, o se confía en que quien elige el color del coche sea quien lleva casi siempre los pantalones en casa. Osease, ella. Pero ya digo, hay aquí algo que falla. Porque el día se vaya a comprar un coche un tío solo, ¿qué hace?
Imagina que te quieres comprar, pongamos un ejemplo, un monísimo Fiat 500 como el de la derecha. Elige un color de los siguientes: blanco bossa nova, azul mod, negro crossover, verde yeyé, naranja calypso, azul cha cha chá, rojo pasodoble, amarillo tropicalia, gris punk, y blanco funk. A ver, que me explique a mi alguien en que se diferencia el blanco Bossa Nova del Funk, y que no sea el “ritmo”. O que tiene de yeyé el verde. La verdad es que sin verlos, creo que ni siquiera me aproximaría a saber el color del coche...
Y lo mismo si te pones con el Opel Corsa: blanco casablanca, gris metro, lancelot (tal cual, sin color delante, que parece que te hayan pintado el coche los Monty Python), azul aire (pero si es transparente!!!) o rojo magma (este hay que decirlo con el meñique junto a la boca, poniendo voz rara, ¿verdad, miniyo?). O con el Renault Clio: negro nocturno, rojo duna, gris casiopea, azul gris (¿es azul, o es gris?) o azul mónaco (¿el principado?).
Y podría seguir. ¿Por qué tiene que ser todo tan esotérico? No pueden llamarlos por su nombre: azul casi negro, gris metalizado, blanco... O con números, todos igual, como la paleta de colores de HTML. No creo que sea tan difícil. ¿Es que acaso no puedo tener un coche blanco, o negro, si me apetece? ¿Cómo se supone que tengo que explicar que el color de mi coche es rojo pasodoble? ¿Tarareando? ¿O mejor bailando?
En fin, al final algo bueno tenía que tener: con tanto nombre musical y de bailoteo, me he acordado de Ortega Cano, y aún me he podido echar unas risas...
martes, 28 de octubre de 2008
MacGruber
La cosa está muy malita. La crisis es galopante, la gente ha perdido sus ahorros por culpa de las malas prácticas de los bancos, el paro sube como la espuma... Es el momento de un héroe. Y puede que con un clip y un chicle la crisis tengo solución. ¿O no, MacGruber?
lunes, 27 de octubre de 2008
Detachable penis
Me he levantado esta mañana con una mala resaca, y mi pene se había perdido otra vez. Me pasa continuamente: es desmontable.
Viene bien a menudo: lo puedo dejar en casa, cuando creo que me puede meter en problemas, o lo puedo alquilar cuando no lo necesito. Pero cada fin de semana es la misma historia. Voy a una fiesta, me emborracho, y a la mañana siguiente no hay manera de recordar qué es lo que hice con él.
Primero busco por mi apartamento, pero no consigo encontrarlo. Así que llamo al sitio de la fiesta de anoche, pero tampoco lo han visto allí. Les pido que miren en el botiquín, porque por alguna razón me lo dejo allí a veces, pero no esta vez. Les digo que si lo ven por allí que me avisen, y llamo a gente que recuerdo que estuvo en la fiesta, pero no hay suerte.
Estoy empezando a desesperarme, y es que no me gusta estar demasiado tiempo separado de mi pene. Me hace sentir que soy menos hombre, y odio tener que sentarme cada vez que quiero echar un meo.
Después de buscar durante horas por casa, y llamar a toda la gente que tengo en la agenda, empezaba a sentirme bastante depre, así que me bajo al Kiev y desayuno. Entonces, mientras bajaba por Second Avenue hacia St. Mark's Place, donde venden libros usados y basura por el estilo, vi a mi pene echado sobre una manta, junto a un horno desvencijado: ¡un tipo lo estaba vendiendo!
No me quedó más remedio que comprárselo; quería 22 pavos, pero regateé hasta sacárselo por 17. Me lo llevé a casa, lo lavé, y me lo volví a poner. Volvía a ser feliz. Completamente feliz. Hay quien me dice que lo debería llevar puesto siempre, pero no sé. Aunque a veces sea un coñazo, me gusta tener un pene desmontable.
viernes, 24 de octubre de 2008
Que malo es mezclar...
Las mezclas no son buenas... Ni las de alcohol ni las otras, ni tampoco ésta.
Ni en el Congo he visto yo esto...
jueves, 23 de octubre de 2008
Palin vs Fey
Dicen que treinta años no es nada. Yo creo que sí lo es: es un montón de tiempo; media vida, literalmente. Ese el tiempo que ha costado que una cadena española, en concreto Canal+, se animara a emitir el programa de humor por excelencia, el Saturday Night Live. Si no conocéis el programa, solo os diré que todos estos humoristas han salido de la escuela SNL, o han pasado regularmente por el programa: Will Ferrell, David Spade (Finch para los amigos) y su inseparable Chris Farley (AKA la salchicha peleona), Mike Myers, Jim Carrey, Dan Aykroid, James y John Belushi (AKA Blues Brothers), Rob Schneider, Adam Sandler, Bill Murray, Chris Rock, Chevy Chase, Billy Cristal, Martin Short y un largo etcétera. Los hay mejores, los hay peores, pero los conoceréis a la mayoría.
De todas formas, el hecho de que se comience a emitir en España, creo yo, no es más que una forma de sacar partido al revuelo que se ha montado con la imitación casi exacta (ver vídeo) que Tina Fey, antigua guionista jefe del programa, hace de la candidata a vicepresidente de los EUA, Sarah Palin. Fey volvió a XNL ex profeso para realizar este papel, y se puede asegurar que lo ha preparado a conciencia, consiguiendo durante este sketch la mejor audiencia del programa en ¡14 años! Aunque la verdad es que Palin tampoco lo pone muy difícil. Veamos una respuesta “real” de Sarah Palin sobre economía, y a la vez, la imitación de Fey.
¿Inquietante, eh? Cuando la parodia solo tiene que copiar al original, es que no hace falta parodia...
Por cierto, que las imitaciones de los candidatos a la Casa Blanca no son ni mucho menos “nuevas”, si no que son ya casi tradición en SNL, con especial mención al que creo fue el pionero en este tipo de debates, que comenzaran allá por 1992, que contaba con Dana Carvey como George Bush Senior (uno de mis favoritos) y Bill Hartman como Bill Clinton. A estos siguieron más debates en los años 2000, 2004 y 2008, aunque quizás el original es posiblemente el mejor.
Veamos a Carvey en acción.
Scary, scary!!!
miércoles, 22 de octubre de 2008
Fans
Fans, ese gran desconocido. Nunca he entendido muy bien que puede llevar a una persona perfectamente cabal (o eso quiero creer) a estar para ingresar en un psiquiátrico ipso facto en apenas unos segundos ante la visión, o la simple posibilidad de visión, de una determinado personaje, o grupo musical. Supongo que es algo que escapa al pensamiento racional, y por eso no llego a entenderlo.
El caso es que puede que sea una etapa de la vida que todo el mundo pasa, sobre todo entre el género femenino, pero que una vez visto en perspectiva, mucha gente desearía no haber caído en la histeria más descabellada por el simple hecho de ver al grupo prefabricado de moda. También mucha de esa gente puede deshacerse de ese “pasado oscuro” sin mucho problema, simplemente con descolgar los posters de la pared de su habitación, y junto con las camisetas del grupo en cuestión, hacer una pira purificadora que borre sus pecados de juventud. Pero hay gente que no puede.
Dos ejemplos de esto último. En el primero, bajo el tamiz de Alguna pregunta mes, y presentado por Iker Jiménez, veremos el arquetipo clásico de fan histérica. Como digo, lo malo no es ser una fan histérica, si no que te lo recuerden cada dos por tres en la tele, y encima en plan de cachondeo...
El segundo ejemplo es también de libro. En una actuación de Santa Justa Klan (sí, sí, los chavalines de los Serrano, cuando aún no se afeitaban), Teté -no sé como se llama en realidad, ni ganas de saberlo- consigue, sin querer, activar el circuito de insultos de una fan histérica. Atentos a que, si la chiquilla deja de tocar al maromo de turno, ese mismo circuito se “desactiva” de manera automática, y vuelve a cantar al son de la música. Vivir para ver... y oír
martes, 21 de octubre de 2008
Clarkson's Island
“Balding fat old bastard”. Con estas palabras se han referido algunos a Jeremy Clarkson, frontman del programa de televisión sobre motor por excelencia, el británico Top Gear. Con su personal estilo, que incluye una visible desconexión entre su cerebro y su boca (¿piensa alguna vez las burradas que suelta?), ha conseguido hacerse un nombre en el panorama televisivo británico, e iba siendo hora de que se comenzara a parodiar su peculiar estilo. Y si para ello se toma como punto de partida un sketch de los Monty Python, pues mucho mejor. Os dejo con “Clarkson's Island”.
PD: El día 2 de noviembre vuelve Top Gear con nuevos episodios a las parrillas de televisión, con nuevos retos, visitas a EEUU y Vietnam, y gasolina, mucha gasolina quemada.
lunes, 20 de octubre de 2008
¿Publicidad subliminal o paranoia?
Ya he escrito alguna vez en este mismo foro sobre la publicidad subliminal. Hay ejemplos para dar y tomar, pero algunas veces, la paranoia puede con los indicios puramente visibles, o audibles, como en este caso. No hay otra explicación para que un grupo de padres estadounidenses haya llegado a la conclusión de que el juguete de Fisher-Price “Little Mommy Cuddle 'n Coo” intenta inculcar el islam entre los niños americanos, y es que entre sus balbuceos dicen que se puede escuchar lo siguiente: “Islam is the light”, o el Islam en la luz, en cristiano. ¿Verdad, mentira? A mi me parece que es un poco como las psicofonías: solo lo escucha el que lo quiere escuchar, y así es posible escuchar lo que uno quiera. Podéis juzgar vosotros mismos.
De paso, una curiosidad. Un pequeño ejemplo de un juguete de los años 70 que hoy en día no tendría la más mínima posibilidad de sobrevivir en la sociedad del “cogérsela con papel de fumar” en la que vivimos hoy en día: la Barbie “vigilante de la playa”. Y la llamo así por una sencilla razón: como las actrices de aquella serie, a las que les crecían los pechos mágicamente antes de formar parte del reparto, esta muñeca realiza el proceso de la niñez a la madurez en apenas 5 segundos, “hinchado” de pechos incluido. Ver para creer:
Fuente: El País
viernes, 10 de octubre de 2008
Well, everybody knows...
Una de las canciones más enervantes que ha parido nadie jamás es, sin ningún género de duda, el Surfin' Bird de The Trashmen. Es una canción que ya había oído antes, pero que últimamente no dejo de escuchar, y me parece una de las peores y más cansinas canciones de la historia, aunque claro, qué se puede esperar de una canción de 1963 de una banda de surferos de Minnesota (que para quien no lo sepa, queda como a 2000 km del mar). Si a alguno no le dice nada el nombre, seguro que con unos pocos segundos de canción ya sabéis cual es.
Una música repetitiva, una letra sin pies ni cabeza, y sin embargo, aparte de haber llegado al número 4 del Billboard en su momento, ha sido utilizada y versionada un montón de veces. Muchos quizás la recordéis por aparecer en la banda sonora de La Chaqueta Metálica, de Stanley Kubrick, en la de La gran aventura de Pee-Wee o por la versión que los Ramones hicieron de ella.
Por supuesto, hay una razón por la que ha llegado a este blog: Peter Griffin. Y es que hasta se hace soportable (tampoco mucho, no os creáis), con el bailecillo hipnótico del patriarca Griffin:
... that the bird is the word.
jueves, 9 de octubre de 2008
Carnavaleando: Doctor Zoidberg
Bueno, para terminar con el cuarteto de Futurama, es decir, Bender, Fry, Leela y Zoidberg, solo nos falta saber como montar el disfraz de este último. Para ello, vamos a necesitar los siguientes “ingredientes”:
- Máscara de Bart Simpson, de estas de látex, para los ojos, y una calva de pega (si fuera necesaria)
- Guantes de mujer de color rojo (y digo de mujer porque hay pocos hombres que se atrevan a llevar guantes de ese color, pero si los encontráis, adelante, no vamos a discriminar por sexo aquí).
- Bata médica. Opcional camisa-pantalón de enfermero o médico.
- Endoscopio, ya sea de verdad o de pega, tampoco vamos a hacer distingos con esto.
- Pintura roja, mejor si la compráis en una tienda de disfraces de estas “corporales”, porque la acrílica creo que la desaconsejan para las personas humanas, si no eres un profesional del ramo.
- Gomas de las que podéis encontrar en una mercería, para sujetar un poco todo.
- Tela de felpa roja, o similar.
La cara-cabeza la haremos en dos pasos. Primero recortaremos la zona de los ojos de la máscara de los Simpson, y los uniremos con adhesivo o similar a uno de los guantes rojos. Lo siguiente es pintar de rojo la calva de pega, o pintar de rojo al calvo de verdad.
Ahora ya solo nos queda vestirnos de arriba a abajo, y pintar de rojo toda la piel que nos quede a la vista después de ponernos encima todo lo necesario: la bata, las pinzas, la “máscara”, la calva de pega, el estetoscopio... Puede que os quede algo así (aunque yo no aseguro nada):

Ya solo falta meternos en el papel: BRRRRRRRRRRRUUUUURLLL!!!
Y con esto, ya solo me queda decir: Happy Halloween!!! (o que tengáis buen carnaval, si leéis esto en esas fechas...)
Fuente: Instructables.com
Disfraz de Bender
Disfraz de Fry
Disfraz de Leela
miércoles, 8 de octubre de 2008
Carnavaleando: Turanga Leela
Bueno, después de daros una pequeña guía para hacer los disfraces de Bender y Fry, hoy toca un toque (valga la redundancia) femenino con el disfraz de Turanga Leela. Como no hay muchos sitios en la web donde te expliquen como hacerlo, voy a intentar traducir las instrucciones que da un americanito y su ¿novia?, que se curraron un montón el disfraz de Bender, y que también se trabajaron lo suyo el de Leela para hacer la parejita.
Vayamos al lío, amigos bricomaníacos (o maníacos a secas, igual me da). Para hacer el disfraz será necesario:
- Peluca de color morado, que me imagino que podréis encontrar en cualquier tienda de disfraces.
- Una botella de plástico, o algún plástico redondeado, pinturas blanca y negra. Esto os servirá para hacer el ojo.
- Esparadrapo o látex, lo que mejor os venga y unas tiras de plástico negro.
- Otra botella de plástico grande, para hacer la pulsera.
- Camiseta blanca de tirantes, pantalones o mallas negras, y botas altas.
- Una pistolita de juguete, para ambientar un poquillo más el disfraz.
Primero habrá que preparar la peluca, ya que como podéis ver, Leela luce una cola de caballo. Así que para empezar, intentad “peinar” la peluca para conseguir este look. Después de ésto, intentad recortar un círculo de la botella que tenga cierta forma de ojo, y dadle una manita de pintura blanca, haciendo un par de agujeros para mirar, pintándole el centro del ojo en negro. Quizás no veáis mucho, pero quien quiere lucir, tiene que sufrir.
Ahora toca hacer algo para colocarnos el ojo. Opción 1: utilizar látex para hacer una especie de máscara que envuelva el ojo, a la que se le pondrán las tiras de plástico negro a modo de pestañas. Opción 2: Si no tenéis látex, intentadlo con esparadrapo: no se me ocurre otra solución más sencilla.
Ya solo queda improvisar un brazalete con la botella de plástico, pintándolo de color azul, y dibujándole una pequeña pantalla una vez se seque la pintura. También le podéis pegar algún tipo de botón para darle un punto más de realismo (si es que tenía alguno).
Y ya para terminar, poneros todo encima, e intentad andar sin hostiaros. Si lo conseguís, enhorabuena: ya tenéis vuestro disfraz de Leela. Así es como puede quedar, si os lo curráis mucho.
Una última cosa. Tampoco hace falta que sigáis las instrucciones al pie de la letra. Solo espero que esto os sea de ayuda, y podáis salir a dar el cante de la manera menos vergonzosa posible. Y si alguien lo hace, que deje un comentario o mande una foto, que de biennacido es ser agradecido.
Mañana, como hacerse un doctor Zoidberg.
Fuente: Kimcris
Enlace al disfraz de Bender
Enlace al disfraz de Fry